
Si soy sincera, la poesía nunca me había atraído mucho.
Tal vez porque no busqué demasiado y simplemente estudié y leí los autores típicos
Entonces me dije a mí misma que si nunca empezaba, jamás podría saber si esa idea original surgía. Me planteé un reto. Ese reto fue criticar mi evolución.
Comencé a escribir pensamientos sueltos.
Comencé a escribir pensamientos sueltos.
Luego los uní y ví que realmente me salían poemas.
Con un verso libre, pero eran poemas y me gustaban, porque hablaban de mi vida.
Ahora lo que intento no es aburrir hablando de mí y de mi vida.
Ahora lo que intento no es aburrir hablando de mí y de mi vida.
Sino en primer lugar. Ordenar mi cabeza al igual que lo hacen los sueños.
Por que escribir también puede ser un sueño.

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