
Pasan los días, pasan las horas lentamente, pasa todo y al fin y al cabo no hago nada.
Apenas me acerco al PC, para ver mi blog o para hablar con mis amigos de Messenger.
Tengo una angustia en el cuerpo. Sé porque y a la vez no lo sé. En poco tiempo las cosas dan muchas vueltas, en poco tiempo todo se puede poner del revés. Cada vez aguanto menos y a la vez me siento culpable de no hacerlo. Quisiera poder pasar una tarde sola en silencio, quisiera pasar un rato conmigo misma y a la vez hago lo posible por no hacerlo.
Las alegrías son dobles alegrías si las compartes, las tristezas son la mitad si las cuentas. Lógico, la mitad de la tristeza queda en el que escucha. La verdad no se que tan malo pueda ser. Pero en unas semanas he tenido gente que me ha contado sus penas, sus problemas, sus angustias... las he hecho que se quedarán mas ligeras sin tanto peso encima. Al despedirnos, yo me llevaba la mitad de su carga, sumada con la carga que ya tenía con mis propios problemas. Pero que importa, si de alguna u otra manera puedes ayudar aunque solo sea escuchando, que más da, si son personas que realmente te importan y quieres.
Aunque en el fondo no soy feliz al 100%. Y No puedo serlo. Por que me sentiría culpable si lo soy. No puedo disfrutar de lo que tengo si a mí alrededor tengo a personas que quiero mucho, derrotadas de la vida y sin ganas de nada. Sin ilusión a salir a delante por que no todo es como quisieran. Cómo voy a disfrutar como si nada pasara, si ellos son desdichados. Eso no es posible. Daría la mitad de lo que tengo porque se levantaran y salieran del pozo donde están metidos. Pero no puedo hacer nada… la verdad NO SE COMO AYUDAR…

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