
Tanto tiempo esperando para poder mostrarme al mundo, para enseñar los dientes y moder si hace falta a los intrusos que se encuentran en mi corazón, a todo aquel que no merece la pena y le tengo más que conocido, pero por mucho que grite y exponga mis ideas, todo aquello que no es lo que se considera "normal", es síntoma de locura o tal vez de rareza. Cuando uno sin darse cuenta va creciendo bajo un techo normal, junto a una familia normal, con unos amigos normales, someten a los que no lo han tenido a una vida plagada de insultos y rechazos. Algunas veces recuerdo a esa chica rara, esa que soy yo o puedes ser tú, aquella que no hacía lo que todo el mundo o lo hacía cuando no debía, que iba contra las reglas establecidas por unos cuantos hipócritas. No entiendo las corrientes que arrastran a la gente a actuar como si todos fueran iguales, convirtiendo a esta sociedad en unas esponjas que absorven todo lo que unos cuantos les ordenan, la moda, la televisión y periódicos con sus sorprendentes mentiras. Cuando ya no se puede elgir la normalidad, cuando ya no hay un fin a esto que te han atribuido, no queda otra que cargarlo a los hombros, llevarlo lo mejor que se pueda, porque siempre habrá alguien que te ayude a llevar ese enorme adjetivo que algunas veces puede contigo, pero ten en cuenta que yo estoy contigo, que me siento así a ratos.
Los raros somos muchos, pero más son los que quieren serlo y no pueden, porque la corriente ya los arrastró demasiado lejos para poder encontrar una salida a su odiosa normalidad.
~ Para todos los que en algún momento de su vida se han sentido desplazados de esta realidad que nunca dejará de ser una increíble pero cierta ficción ~

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